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jueves, 28 de noviembre de 2019

Obesidad podría modificar el cerebro adolescente


Los adolescentes obesos pueden presentar ciertas diferencias cerebrales respecto a sus compañeros más delgados, unos cambios que podrían señalar un daño por la inflamación, sugiere un nuevo estudio preliminar.

Los investigadores usaron técnicas avanzadas de IRM, y encontraron que los adolescentes obesos tendían a presentar señales de una menor "integridad" en la materia blanca del cerebro. La materia blanca contiene las fibras que conectan a las distintas áreas del cerebro.

En este caso, la integridad más baja en la materia blanca se observó en una región del cerebro relacionada con el control emocional y con la búsqueda de "recompensas".

Los hallazgos, basados en 120 adolescentes, se consideran preliminares. Los expertos dijeron que su posible significado no está claro.

Pero los hallazgos amplían las evidencias que vinculan a la obesidad con ciertas diferencias estructurales en el cerebro. Estudios recientes de adultos de mediana edad, por ejemplo, han encontrado evidencias de "encogimiento" del tejido cerebral entre los que tienen unos niveles altos de grasa corporal, en particular alrededor del vientre.

Una posibilidad es que las cantidades excesivas de grasa corporal dañen directamente al cerebro a través de la inflamación, sugirieron los investigadores.

En el nuevo estudio, hubo una correlación entre las reducciones en la integridad de la materia blanca y unos niveles más altos de ciertas sustancias inflamatorias en la sangre. Los adolescentes con esos cambios en el cerebro también tendían a tener unos niveles más altos de las hormonas leptina e insulina. La leptina está implicada en el control del apetito, mientras que la insulina regula los niveles de azúcar en la sangre.

El Dr. Harold Bays es miembro de la Asociación de Medicina de la Obesidad (Obesity Medicine Association) y director médico del Centro de Investigación Metabólica y de la Aterosclerosis de Louisville, en Kentucky.

Bays dijo que los estudios de imágenes cerebrales, como este, proveen evidencias objetivas adicionales de que la obesidad no es solo un asunto de la "voluntad".

"Algunas personas no consideran la obesidad como una enfermedad, y plantean que se todo se basa en la conducta", comentó Bays, que no participó en el estudio.

Pero, indicó, la obesidad en realidad se ve impulsada por una variedad de factores subyacentes. "Sí, la conducta es un componente clave", aseguró Bays. "Pero también hay otros componentes, incluyendo componentes neurológicos".

¿La grasa corporal adicional provoca las diferencias en el cerebro? ¿O las diferencias en el cerebro fomentan al aumento de peso?

Bays sospecha que podría ser bidireccional, es decir, que las diferencias cerebrales contribuyan a la obesidad, y que la obesidad aumente la inflamación que afecta al cerebro.

Pero este estudio no respondió esa pregunta.

"Esto no nos dice nada sobre la dirección de la relación", comentó Allan Geliebter, científico sénior de psiquiatría en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Anotó que tampoco está claro si otros factores además de la grasa corporal, como la dieta o la falta de actividad física, pudieran estar implicados.

Geliebter, que no participó en el estudio, afirmó que era "interesante", en parte porque se enfocó en adolescentes. Si las diferencias cerebrales se pueden ver tan pronto, eso es importante, anotó.

Estudios futuros podrían observar si esas diferencias permanecen después de que los adolescentes obesos pierden peso, dijo Geliebter. Eso sugeriría (aunque no probaría) que la obesidad provoca los cambios en la estructura del cerebro, explicó.

En un estudio que se publicó a principios de este año, Geliebter y sus colaboradores encontraron indicios de que podría ser así. Se enfocaron en adultos con obesidad mórbida que comenzaron un tratamiento para perder peso, a través de la cirugía o solo mediante cambios en el estilo de vida. En cuatro meses, los pacientes que estaban perdiendo peso mostraron aumentos en las materias blanca y gris del cerebro.

Pamela Bertolazzi, estudiante doctoral de la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, presentará los hallazgos más recientes el 1 de diciembre en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (Radiological Society of North America), en Chicago.

Las investigaciones presentadas en las reuniones se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales, recuerda la reportera especializada Amy Norton, en un artículo al respecto publicado por HealthDay News.

En el estudio, su equipo usó una técnica especializada de IRM para evaluar los cerebros de 59 adolescentes obesos y de 61 con un peso normal, que tenían de 12 a 16 años. Los investigadores se enfocaron en una medida llamada anisotropía fraccional, o AF. Si se encuentra reducida, sugiere una integridad más baja en la materia blanca del cerebro, explicó Bertolazzi.

En general, encontró el estudio, los adolescentes obesos tenían una AF más baja en ciertas áreas de la materia blanca, en comparación con los niños con un peso normal. Las áreas afectadas controlan el apetito y las emociones.

Bertolazzi dijo que su equipo espera hacer exactamente lo que Geliebter describió: repetir las medidas de IRM en los mismos adolescentes después de que el grupo pase por un programa para perder peso.

Anotó que otros estudios han mostrado que los niños obesos tienden a tener unas puntuaciones más bajas de coeficiente intelectual (CI) que sus compañeros más delgados, aunque no se sabe si esto se debe a algún efecto de la obesidad en el cerebro.

fuente: https://www.montevideo.com.uy/Mujer/Obesidad-podria-modificar-el-cerebro-adolescente-segun-nuevo-estudio-uc736977

martes, 12 de noviembre de 2019

5 de los alimentos más saludables para tu hígado

5 de los alimentos más saludables para tu hígado




El hígado uno de los órganos que más funciones cumple.

Se encarga de liberar la sangre de sustancias nocivas, como el alcohol y las drogas; usa el azúcar como fuente de energía cuando los niveles están bajos y es una fuente de provisión de hierro para el cuerpo.

Y así como los excesos sostenidos pueden causar serios daños en este órgano (como cirrosis o falla hepática por abundante consumo de alcohol), existen algunos alimentos que pueden ayudar a mejorar su funcionamiento.

"Mi consejo es evitar los alimentos que son hepatóxicos como las grasas saturadas, los fritos y el alcohol", le dijo a BBC Mundo la nutricionista argentina Magdalena Boccardo.

En BBC Mundo te presentamos cuáles son cinco de los mejores alimentos que ayudan en la salud del hígado.

El Ajo


El ajo tiene propiedades que ayudan a regular y mejorar el funcionamiento del hígado.

"Tiene propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a regular el trabajo del hígado", apunta la nutricionista Grace Fjeldberg en el portal de la Clínica Mayo.

"Lo recomendable es aplastarlo y luego consumirlo para aprovechar sus propiedades".

El ajo, según los expertos, también es recomendado por su alto contenido de alicina, que ayuda a la limpieza del hígado.

La Manzana


Gracias a su alto contenido en fibra, la manzana también es una gran aliada a la hora de cuidar el hígado.

"Las manzanas son ricas en pectina, que es una fibra que ayuda mucho a reducir y controlar el colesterol y a eliminar toxinas del organismo", le dice a BBC Mundo a nutricionista colombiana Sandra Milena Cardona.

Otro atributo es que contiene una gran cantidad de vitamina C, que también actúa como antioxidante y protege a las células de daños externos.

Las verdes son mejores, apunta Cardona, y su consumo se recomienda para promover una mayor acción de la fibra.

El Brocoli


De cocción olorosa, el brócoli puede ser uno de los alimentos más odiados por niños e incluso algunos adultos, pero no se puede negar que es una verdura con grandes propiedades nutritivas.

En el caso del hígado, ayudará a neutralizar elementos nocivos que puedan afectar su funcionamiento.

"El brócoli es rico en fitoquímicos, que son una sustancia que reducen la síntesis del colesterol, con lo que a la vez alivian la presión sanguínea y los problemas de coagulación", dice Cardona.

Los expertos también indican que es una rica fuente de vitamina A, que previene el envejecimiento de las células.


El Limon


Otra fruta en la que aparece la vitamina C, que es una gran colaboradora del hígado.

"El jugo del limón contiene una gran cantidad de vitamina C concentrada. Un limón pequeño contiene un tercio de la cantidad recomendada al día de esta vitamina", señala Jill Corleone, nutricionista de la Universidad de Nueva York (EE.UU.).

Y referencia el estudio publicado por la Biblioteca Nacional de Salud de EE.UU. en el que se indica que el jugo extraído de un cítrico de este tipo tiene una gran cantidad de "antioxidantes que reducen la inflamación, eliminan los radicales libres y mejoran la capacidad del cuerpo para procesar la glucosa".

"Son varios los estudios que lo confirman: el limón contiene vitamina C, flavonoides, carotenoides y otros compuestos bioactivos que combaten el daño oxidativo y protegen el hígado", agrega Corleone.


La Palta


El aguacate o palta ha sido bautizado como el "oro verde" y poco a poco se está convirtiendo en uno de los alimentos de producción más rentable en el planeta.

Pero también puede ser un aliado a la hora de defender al hígado de posibles daños.

Varios estudios señalan que la palta es una gran fuente de grasas saludables, que puede ayudar a la protección del hígado y la depuración de sustancias nocivas o innecesarias.

"Esa grasa que llamamos saludable contiene elementos que, al descomponerse, cuidan al órgano de posibles daños", relata la nutricionista Cardona.

Sin embargo, en igual medida señala que se debe tener mucho cuidado con su consumo en exceso, debido a que esta grasa saludable, que también puede encontrarse en el aceite de oliva, puede causar lo que se conoce como hígado graso.

"La recomendación es que se ingiera palta de forma muy moderada y evitar así que, en vez de ser un aliado, se convierta en un alimento nocivo para el hígado".


Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/5-de-los-alimentos-mas-saludables-para-tu-higado-nid2304649

viernes, 19 de abril de 2019

Información general sobre el cáncer de tiroides

Información general sobre el cáncer de tiroides

Puntos importantes

  • El cáncer de tiroides es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la glándula tiroidea.
  • Aunque los nódulos tiroideos son comunes, en general, no son cancerosos.
  • Hay diferentes tipos de cáncer de tiroides.
  • La edad, el sexo y estar expuesto a la radiación afectan el riesgo de cáncer de tiroides.
  • A veces el cáncer de tiroides medular lo causa un cambio en un gen que pasa de padres a hijos.
  • Los signos del cáncer de tiroides incluyen hinchazón o bulto en el cuello.
  • Para detectar (encontrar) un cáncer de tiroides se utilizan pruebas para examinar la tiroides, el cuello y la sangre.
  • Ciertos factores afectan el pronóstico (probabilidad de recuperación) y las opciones de tratamiento.

El cáncer de tiroides es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la glándula tiroidea.

La tiroides es una glándula ubicada en la base de la garganta cerca de la tráquea. Tiene forma de mariposa, con un lóbulo derecho y un lóbulo izquierdo. El istmo es un trozo delgado de tejido que conecta los dos lóbulos. La tiroides sana es un poco más grande que una moneda de 25 centavos. Por lo general, la tiroides no se puede sentir a través de la piel.


La tiroides usa yodo, un mineral presente en algunos alimentos y en la sal yodada, para elaborar varias hormonas. Las hormonas tiroideas cumplen las siguientes funciones:
  • Controlan la frecuencia cardíaca, la temperatura del cuerpo y la rapidez con la que los alimentos se convierten en energía (metabolismo).
  • Controlan la cantidad de calcio en la sangre.

Aunque los nódulos tiroideos son comunes, en general, no son cancerosos.

Es posible que su médico encuentre una masa (nódulo) en la tiroides durante un examen de rutina. Esto se llama nódulo tiroideo, que se forma por la multiplicación anormal de células tiroideas en la tiroides. Los nódulos pueden ser sólidos o estar llenos de líquido.
Cuando se encuentra un nódulo tiroideo, a menudo se utilizan una ecografía de la tiroides y una biopsia por aspiración con aguja fina para determinar si hay signos de cáncer. También se suelen hacer análisis de sangre para revisar las concentraciones de la hormona tiroidea y los anticuerpos contra la tiroides en la sangre a fin de determinar el tipo de enfermedad tiroidea.
Por lo general, los nódulos tiroideos no causan síntomas ni necesitan tratamiento. A veces, los nódulos tiroideos se agrandan tanto que es difícil tragar o respirar; en estos casos, se hacen más pruebas y se deben tratar. Muy pocos nódulos tiroideos se diagnostican como cáncer.

Hay diferentes tipos de cáncer de tiroides.

Hay cuatro tipos principales de cáncer de tiroides:
  • Cáncer de tiroides papilar. Es el tipo más común de cáncer de tiroides.
  • Cáncer tiroides folicular.
  • Cáncer de tiroides medular.
  • Cáncer de tiroides anaplásico.
El cáncer de tiroides papilar y folicular también se llama cáncer de tiroides diferenciado. El cáncer de tiroides medular y anaplásico a veces se llama cáncer de tiroides poco diferenciado o cáncer de tiroides indiferenciado.
Para obtener más información sobre el cáncer de tiroides en la niñez, consulte el sumario del PDQ Tratamiento de los cánceres poco comunes en la niñez.

La edad, el sexo y estar expuesto a la radiación afectan el riesgo de cáncer de tiroides.

Cualquier cosa que aumenta la probabilidad de tener una enfermedad se llama factor de riesgo. La presencia de un factor de riesgo no significa que enfermará de cáncer; pero la ausencia de factores de riesgo tampoco significa que no enfermará de cáncer. Consulte con su médico si piensa que está en riesgo.
Los factores de riesgo de cáncer de tiroides son los siguientes:
  • Tener entre 25 y 65 años.
  • Ser mujer.
  • Haberse expuesto a radiación dirigida a la cabeza y el cuello durante la lactancia o la niñez, o haberse expuesto a la radiación de una bomba atómica. El cáncer a veces aparece rápido, incluso a los 5 años después de la exposición.
  • Tener antecedentes de bocio (agrandamiento de la tiroides).
  • Tener antecedentes familiares de enfermedad tiroidea o cáncer de tiroides.
  • Presentar ciertas afecciones genéticas, como carcinoma de tiroides medular familiar (CTMF), síndrome de neoplasia endocrina múltiple de tipo 2A (NEM2A) y síndrome de neoplasia endocrina múltiple de tipo 2B (NEM2B).
  • Ser de origen asiático.

A veces el cáncer de tiroides medular lo causa un cambio en un gen que pasa de padres a hijos.

Los genes de las células contienen la información hereditaria que pasa de padres a hijos. Es posible que cierto cambio en el gen RET que pasa de padres a hijos (heredado) cause el cáncer de tiroides medular.
Hay una prueba genética que se usa para detectar este cambio. Primero se hace la prueba al paciente para determinar si tiene el cambio en el gen. Si el paciente lo tiene, es posible que también se haga la prueba a sus familiares para saber si su riesgo de padecer cáncer de tiroides medular es más alto. Los familiares, incluso los niños pequeños, que poseen el cambio en el gen tienen la opción de someterse a una tiroidectomía (cirugía para extirpar la tiroides). Esta cirugía disminuye la posibilidad de que se forme un cáncer de tiroides medular.

Los signos del cáncer de tiroides incluyen hinchazón o bulto en el cuello.

El cáncer de tiroides tal vez no cause signos ni síntomas tempranos. A veces, el cáncer se encuentra durante un examen físico de rutina. Los signos o síntomas se suelen presentar a medida que crece el tumor. Es posible que otras afecciones causen los mismos signos o síntomas. Consulte con su médico si tiene alguno de los siguientes signos o síntomas:
  • Una masa (nódulo) en el cuello.
  • Dificultad para respirar.
  • Dificultad para tragar.
  • Dolor al tragar.
  • Ronquera.

Para detectar (encontrar) un cáncer de tiroides se utilizan pruebas para examinar la tiroides, el cuello y la sangre.

Es posible que se usen las siguientes pruebas y procedimientos:
  • Examen físico y antecedentes : examen del cuerpo para revisar el estado general de salud e identificar cualquier signo de enfermedad, como masas (nódulos) o hinchazón en el cuello, la laringe y los ganglios linfáticos, así como cualquier otra cosa que parezca anormal. También se toman datos sobre los hábitos de salud y los antecedentes de enfermedades y tratamientos.
  • Laringoscopia : procedimiento mediante el cual el médico examina la laringe con un espejo o un laringoscopio. Un laringoscopio es un instrumento en forma de tubo delgado, con una luz y una lente para observar. Un tumor de tiroides puede presionar contra las cuerdas vocales. La laringoscopia se hace para observar si las cuerdas vocales se mueven normalmente.
  • Estudios de hormonas en la sangre: pruebas por las que se examina una muestra de sangre para medir las cantidades de ciertas hormonas que los órganos y tejidos del cuerpo liberan en la sangre. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia suele ser signo de enfermedad en el órgano o el tejido que la elabora. A veces se examina la sangre para determinar si hay concentraciones anormales de la hormona estimulante de la tiroides (TSH). La hipófisis en el cerebro elabora la TSH. Esta hormona estimula la liberación de la hormona tiroidea y controla la rapidez con la que se forman las células foliculares de la tiroides. También es posible que se examine la sangre para determinar si tiene concentraciones altas de la hormona calcitonina y anticuerpos contra la tiroides.
  • Estudios bioquímicos de la sangre : pruebas por las que se examina una muestra de sangre para medir la cantidad de ciertas sustancias, como el calcio, que los órganos y tejidos del cuerpo liberan en la sangre. Una cantidad anormal (mayor o menor que la normal) de una sustancia suele ser un signo de enfermedad.
  • Ecografía: procedimiento para el que se hacen rebotar ondas de sonido de alta energía (ultrasónicas) en los tejidos u órganos internos a fin de producir ecos. Los ecos forman una imagen de los tejidos del cuerpo que se llama ecograma. La imagen se puede imprimir para observar más tarde. Este procedimiento muestra el tamaño del nódulo tiroideo y permite saber si el nódulo es sólido o es un quiste lleno de líquido. A veces, la ecografía se usa para guiar una biopsia por aspiración con aguja fina.
  • Tomografía computarizada (TC): procedimiento para el que se toma una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo, como el cuello, desde ángulos diferentes. Las imágenes se crean con una computadora conectada a una máquina de rayos X. Se inyecta un tinte en una vena o se ingiere a fin de que los órganos o los tejidos se destaquen de forma más clara. Este procedimiento también se llama tomografía computadorizada, tomografía axial computarizada o exploración por TAC.
fuente:https://www.cancer.gov/espanol/tipos/tiroides/paciente/tratamiento-tiroides-pdq

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